Cómo funcionan los patrocinios culturales, diferentes tipos y claves para escoger a un buen patrocinador

Estamos seguros de que estas situaciones te resultan familiares:

  • Acudes a un festival de música indie y ves que el escenario principal lleva el nombre de la marca que les ha proporcionado los instrumentos.
  • El programa de un espectáculo de ballet incluye un agradecimiento especial a la compañía que ha financiado el vestuario y los sets.
  • Durante un espectáculo de circo, el maestro de ceremonias menciona al patrocinador que hizo posible la compra de equipos de acrobacias.

Y es que el patrocinio es una de las fórmulas de financiación más utilizadas en el mundo de la cultura.

Pero si eres promotor/productor y hasta ahora nunca habías buscado patrocinadores para tus proyectos, es posible que tengas dudas.

Dudas como:

  • La manera en la que funcionan los patrocinios culturales.
  • Los diferentes tipos de patrocinio que existen.
  • Sus diferencias con otras fórmulas de financiación.
  • Algunos aspectos a tener en cuenta para escoger un (buen) patrocinador para tu evento cultural.

Si es así, sigue leyendo, porque en este artículo vamos a explicarte todos estos puntos.

Pero lo mejor es que empecemos por el principio.

¿Qué son los patrocinios culturales? Definición del concepto

El patrocinio cultural es un acuerdo entre estas dos partes: 

  1. La empresa promotora de un proyecto cultural (puede ser un espectáculo en vivo, una producción cinematográfica…).
  2. Una entidad pública o privada que decide apoyar ese proyecto, ya sea económicamente o por otras vías; luego te explicamos esto en detalle.

A través de este acuerdo, el productor/promotor cultural obtiene los medios necesarios para sacar adelante su idea. 

Por su parte, el patrocinador se da a conocer entre la audiencia de ese evento o producción (con lo que puede atraer nuevos clientes) y además se posiciona como una marca que apoya la cultura. 

1. Cómo se puede materializar un patrocinio cultural

Una empresa o entidad pública puede apoyarte de diferentes maneras. Por ejemplo, a través de:

  • Financiación: el ejemplo de patrocinio cultural más conocido. Recibes una cantidad económica determinada para costear los gastos de tu proyecto. 
  • Productos o servicios: imagina que estás organizando un festival de cine. Tu patrocinador podría ser una empresa especializada que se encargue del montaje (escenarios, pantallas, sonido, iluminación, etc.). De esta forma reduces costes.
  • Recursos humanos: un patrocinador también puede cederte una parte de su equipo para que colabore en tu evento. Si dentro de tu festival de cine vas a organizar un cóctel, tu patrocinador podría ser una empresa de cáterin que te ofrezca el servicio de camareros.
  • Marketing: tu patrocinador también puede ocuparse de promocionar tu evento. Puede encargarse de difundirlo en las redes sociales, cerrar acuerdos con influencers, gestionar las relaciones con la prensa, lanzar campañas de publicidad… 

Estas formas de patrocinio no son excluyentes. 

Una misma empresa puede financiarte económicamente y ocuparse también de la promoción y el marketing, por ejemplo.

2. Diferencias con otras vías de financiación

Es muy habitual confundir el patrocinio con otras fórmulas de financiación como el mecenazgo o el crowdfunding, cuando en realidad son bastante diferentes.

Así, en el caso del:

  • Mecenazgo: como se explica en esta publicación del Ministerio de Cultura, el patrocinio es un intercambio de dinero por publicidad. A cambio del apoyo que te da tu patrocinador, tú te comprometes a promocionar su marca. En el mecenazgo no existe esta obligación de contraprestación por el dinero aportado. 
  • Crowdfunding o micromecenazgo: el crowdfunding se parece al mecenazgo, pero quien te financia no suele ser una empresa sino un cúmulo de usuarios particulares que hacen aportaciones más o menos pequeñas (una persona podría darte 10 € mientras que otra participa con 500 €). A cambio de esta ayuda, cada mecenas recibe una recompensa u otra en función de con cuánto haya colaborado. Por ejemplo, en un festival de cine, si una persona participa con 10 € recibe una entrada gratis; y si participa con 500 € o más, su nombre aparecerá en los créditos de todas las películas y recibirá una placa conmemorativa como agradecimiento (ojo, es solo para que te hagas una idea).

Todas estas fórmulas también tienen diferencias a nivel fiscal.

Cuestiones a tener en cuenta al elegir un patrocinador

Supongamos que has decidido dar el paso y buscar patrocinadores para tu proyecto.

Ahora, ¿qué debes tener presente a la hora de escoger uno?

Repasemos algunos puntos clave.

1. No pienses solo en el dinero

Un patrocinador te permite conseguir financiación y/o recursos, sí; pero no solo eso.

También puede:

  • Reforzar tu credibilidad: si tu patrocinador es una empresa reconocida, eso generará confianza entre el público. Es como si esa marca te estuviera dando su “sello de calidad”.
  • Ayudarte a hacer contactos: también puede ponerte en contacto con otras entidades que podrían estar interesadas en patrocinar tu evento. O incluso con otros promotores a los que haya patrocinado y con los que podrías colaborar en el futuro.
  • Compartir su experiencia: una gran empresa puede asesorarte en áreas como el marketing, las relaciones con los medios, o incluso la organización del propio evento.

Si la relación con tu patrocinador es buena, puede convertirse en un aliado estratégico.

Y esto enlaza directamente con el siguiente punto…

2. Busca un patrocinador con el que tengas afinidad real

Dime quién te patrocina y te diré quién eres”, podríamos decir.

Cuando eliges una empresa como patrocinador, es importante que exista una conexión entre sus valores y los suyos. 

Una cierta afinidad.

Así:

  • Ofrecerás una imagen más coherente: si tu evento promueve la sostenibilidad, no tendría sentido que te patrocine una empresa cuya actividad sea muy contaminante, ¿verdad?
  • Habrá un mayor entendimiento mutuo: si tu patrocinador y tú tenéis la misma visión y los mismos principios, eso ayudará a que conectéis mejor y a que sigáis trabajando juntos durante mucho tiempo.

De nuevo, no se trata de buscar la marca que te aporte más dinero y/o recursos ahora, sino la que pueda ayudarte más en el largo plazo.

3. Deja claro el beneficio de tu propuesta

Cuando buscas patrocinadores, lo habitual es redactar una propuesta de patrocinio. En ella le explicas a las empresas en qué consiste tu proyecto y por qué deberían apoyarlo. 

En esta propuesta es fundamental que destaques los puntos diferenciales de tu proyecto, como:

  • Volumen de audiencia potencial: una marca querrá saber a cuántas personas podría impactar si decide patrocinarte.
  • Target (público objetivo): ¿a qué perfil de audiencia te diriges? Así captarás el interés de las empresas que le vendan a ese mismo público objetivo. Por ejemplo, si estás organizando una gira de teatro infantil, tu patrocinador podría ser un fabricante de juguetes. A los asistentes les regalas un juguete a modo de muestra. Así la empresa da a conocer su producto a más personas, y tú les ofreces un valor añadido a los asistentes.
  • Datos de eventos anteriores: si has organizado otros eventos antes, puedes presentar datos como el número de entradas vendidas, la recaudación obtenida… todo esto generará confianza en ese posible patrocinador.

Pero ojo, porque no se trata de hablar solo de ti…

4. Negocia las condiciones del acuerdo

¿Qué le vas a ofrecer a ese patrocinador a cambio de su apoyo? ¿Cómo vas a promocionar su marca?

Puedes:

  • Mencionarlo durante el evento.
  • Anunciar el patrocinio en tu web, redes sociales, notas de prensa, etc.
  • Ofrecerle un espacio para que coloque un stand informativo.
  • Permitirle distribuir productos y/o merchandising de su empresa.

Una forma de ganar puntos es investigar la marca para hacerle una propuesta más personalizada.

Por ejemplo, si una empresa acaba de lanzar un nuevo producto, en tu propuesta de patrocinio le explicas cómo podrían aprovechar tu evento para darle visibilidad.

Una alternativa a los patrocinios culturales para obtener financiación

Como te decíamos al principio del artículo, el patrocinio es una de las estrategias de financiación más utilizadas en el mundo de la cultura.

Pero al igual que te ofrece muchos beneficios, también tiene algunos puntos en contra.

Y es que para conseguir que una marca te patrocine necesitas:

  • Encontrar entidades interesadas en hacerlo y que cuenten con el capital y/o los recursos necesarios.
  • Elaborar una propuesta atractiva.
  • Negociar las condiciones del acuerdo de patrocinio.

Es un proceso complejo.

Por eso cada vez más empresas del sector cultural están explorando otras vías de financiación (ya sean como alternativa o como complemento al apoyo de un patrocinador).

Un ejemplo es la comercialización de tus deducciones fiscales.

Con esta fórmula, una empresa o autónomo “compra” una parte de los gastos deducibles que has generado con tu evento.

De esta forma puedes llegar a recuperar un 12-13 % de los gastos que generes en tu proyecto cultural. 

Y el autónomo/empresario también se beneficia, porque puede deducirse el dinero que ha invertido en tu proyecto más un 20 % extra.

Además, con esta fórmula no adquieres ninguna obligación con el inversor (no tienes que promocionar su marca ni cederle participaciones). Únicamente recibes una inyección de capital a cambio de comercializar tus gastos deducibles.

¿Lo mejor?

Que no tienes que encargarte de buscar tú mismo un inversor, porque nosotros lo hacemos por ti.

En Proincentiva estamos especializados en esta fórmula de financiación, por lo que:

  • Contamos con una amplia cartera de inversores (autónomos/empresas). Eso nos permite encontrar al inversor que mejor encaje con las características de tu proyecto.
  • Nos encargamos de todo el papeleo por ti para que no tengas que preocuparte de nada.
  • Te asesoraremos sobre cómo declarar este ingreso (no necesitas cambiar de asesoría ni de gestoría).  

Para que te expliquemos cómo podemos ayudarte a recuperar un 12-13 % de los gastos de tu proyecto, solo tienes que entrar aquí y contarnos tu caso.

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