Cómo funcionan los incentivos fiscales en cultura: ventajas para promotores y empresas/autónomos (+ caso práctico desarrollado)

Si estás leyendo este post hay dos opciones:

  1. ERES PROMOTOR DE ESPECTÁCULOS Y/O PRODUCTOR CULTURAL: y quieres informarte sobre los incentivos fiscales que te corresponden y sus posibilidades como vía de financiación.
  2. ERES UN AUTÓNOMO O EMPRESARIO: y has oído que la inversión en cultura puede ser una vía para reducir tu carga fiscal, pero quieres saber cómo funciona exactamente esta fórmula.

Sea cual sea tu caso, este artículo te interesa.

Porque no solo te vamos a explicar en detalle qué son los incentivos fiscales culturales, sino también:

  • Sus beneficios (tanto si eres promotor, como si eres una empresa o autónomo).
  • Un caso práctico para que entiendas cómo funcionan estas deducciones de forma real.
  • La mejor vía para encontrar inversores (si eres promotor), o empresas culturales en las que invertir (si eres un autónomo/empresario).

Pero no nos adelantemos y empecemos por el principio…

¿Qué son los incentivos fiscales en cultura y cómo puedes beneficiarte de ellos? 

Antes de nada, es importante que entiendas qué son estas deducciones fiscales culturales y las ventajas que te ofrecen según tu perfil.

Te lo explicamos en detalle.

1. Los incentivos fiscales para la industria cultural

Las empresas del sector cultural pueden beneficiarse de deducciones fiscales sobre una parte del importe de sus gastos.

Estas deducciones están recogidas en el artículo 36 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del impuesto sobre sociedades, y se aplican sobre los gastos de producción y exhibición de espectáculos tales como: costes de los artistas, gastos técnicos, promoción, etc.

Los destinatarios de estos incentivos fiscales son:

  • Los promotores de cine que realicen sus producciones tanto en España como en el extranjero.  
  • Los promotores de espectáculos en vivo (música, danza, teatro, circo…). En este artículo nos vamos a centrar en este perfil.

El objetivo de esta normativa es apoyar a los productores y promotores culturales limitando su carga fiscal.

Lo interesante es que esta ley se amplió el 1 de enero de 2021.

Y desde ese momento:

  • Si eres promotor: tienes la posibilidad de comercializar tus deducciones, y así obtener una inyección económica por parte de un inversor (una empresa o autónomo). Puedes recibir entre un 9 % y un 12 % de los gastos de producción y exhibición de un evento.
  • Si eres un autónomo o una empresa: por invertir en una empresa cultural, recibes en forma de ahorro fiscal la inversión total + un 20 % extra. 

No te preocupes si ahora esto te resulta un poco confuso, porque después lo veremos con un ejemplo práctico.

2. Ventajas para empresas y autónomos 

Esto ya te lo hemos adelantado en el punto anterior, pero… ¿Por qué querría un autónomo/empresario invertir en una empresa cultural?

Muy sencillo: porque el Estado te “premia”.

Según el artículo 39.7 de la ley del impuesto sobre sociedades, el inversor (la empresa o el autónomo) tiene derecho a una deducción del 120 % sobre la cantidad invertida.

Por ejemplo, imagina que tú, como persona física con actividad económica o persona jurídica, inviertes 50.000 € en una empresa cultural. En tu próxima declaración de la renta o impuesto de sociedades tendrás derecho a deducirte 60.000 € (lo que has invertido más un 20 %).

Estas deducciones están reconocidas por la Agencia Tributaria, por lo que se trata de un sistema 100 % legal para reducir tu presión fiscal.

Y por último, gracias a estas colaboraciones de inversión, tienes la posibilidad de apoyar a la cultura estableciendo alianzas estratégicas.

3. Ventajas para promotores y organizadores

Ahora veamos los beneficios de esta fórmula de financiación si eres un promotor cultural (que, como vas a ver, son bastantes):

  • Es una forma de financiación a corto plazo: puedes obtener financiación antes, durante o después de comenzar la producción cultural. Por lo tanto, con esta fórmula de mecenazgo puedes obtener ingresos de cara a poner en marcha tu proyecto.
  • Retorno asegurado: a diferencia de otras vías de ingresos (como las subvenciones del INAEM), con este sistema tienes un retorno económico garantizado. No está sujeto a aprobación ni tienes que pasar un examen. Si vendes tus deducciones obtendrás un retorno asegurado.
  • Mejor planificación financiera: como conocerás la cantidad exacta que obtendrás y cuándo la vas a recibir, te podrás planificar financieramente de una forma más precisa y segura.
  • No estás vendiendo tus participaciones: la ley deja muy claro que esta operación no implica la entrada en el capital social, ni la compra de participaciones por parte del inversor; sino que la operación se articula en un contrato de financiación a disposición de la Agencia Tributaria. Esto significa que el autónomo o empresario que invierta en tu proyecto no obtendrá ningún derecho sobre tu proyecto o empresa.
  • Fórmula libre de intereses: como no estás solicitando un préstamo bancario, no tienes que pagar intereses de ningún tipo.
  • Es un sistema 100 % legal: este tipo de operaciones están avaladas por el Ministerio de Cultura y la Agencia Tributaria en los artículos 36.3 y 39.7 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. 

Y ahora ya sí, veamos cómo funcionan estas deducciones fiscales con un ejemplo práctico.

[CASO PRÁCTICO] Cómo funcionan los incentivos fiscales culturales

Sabemos que asimilar todos los conceptos que te hemos explicado puede resultar un tanto complejo.

Por eso vamos a plantearte un caso práctico.

Y para ello vamos a traer a dos invitados a este post: Jesús (promotor) y Alberto (empresario).

Jesús es un promotor musical que este año ha organizado un festival musical de 3 días de duración en Granada.

Los costes del evento se han repartido de la siguiente manera:

  • Caché de los artistas: 350.000 €.
  • Gastos técnicos: 100.000 €.
  • Gastos de promoción (campañas publicitarias, folletos, etc.): 50.000 €.

La suma total de estos gastos de producción (gastos de carácter artístico, técnico y promocional) asciende a 500.000 €.

Como promotor cultural, Jesús tiene derecho a deducirse el 20 % de estos gastos. Pero como quiere obtener financiación de forma más inmediata, decide comercializar parte de esas deducciones.

Ahí es donde entra Alberto.

Alberto es el CEO de una empresa distribuidora de maquinaria que este año ha cerrado su ejercicio con beneficios. En su siguiente impuesto de sociedades tendrá que pagar 160.000 €.

Para reducir su carga fiscal, Alberto decide invertir en la empresa cultural de Jesús 60.000 € (la inversión tiene como límite máximo el 50 % de lo que le sale a pagar en el impuesto de sociedades, en este caso serían 80.000 €).

Ambos entran en contacto y firman un acuerdo de financiación donde se ratifica lo siguiente:

  • Alberto invierte 60.000 € en la empresa cultural de Jesús (compra su deducción fiscal).
  • Jesús recibe de Alberto entre un 9 % y un 12 % de sus gastos de producción (en este caso, entre el 9 % y el 12 % de 500.000 €, entre 45.000 € y 60.000 €).
  • Y Alberto, que invirtió 60.000 € en la empresa de Jesús, recibe en forma de ahorro fiscal esa cantidad más un 20 %. En total, 72.000 €.

Como ves, ambos salen ganando.

Jesús recibe unos ingresos extra, y Alberto consigue un 20 % de rentabilidad de la inversión en forma de ahorro fiscal.

Sí.

Sabemos que este proceso parece bastante complicado… pero es que todavía tenemos algo más que contarte. 

Cómo aprovecharte de estos incentivos fiscales culturales de forma sencilla

Después de leer el post es posible que te preguntes lo siguiente si eres promotor:

  • “Si organizo espectáculos en vivo, ¿qué requisitos debo cumplir para acceder a financiación por esta vía?”.
  • “¿Cómo encuentro empresas o autónomos a las que venderles mis deducciones?”.

Y si eres una empresa o autónomo, tus dudas irán más en este sentido:

  • “¿Cómo encuentro proyectos culturales con los que aprovechar al máximo mi capacidad de inversión (hasta el 50 % del impuesto de sociedades o IRPF)?”.
  • ¿Cómo declaro esta inversión? ¿Tengo que presentar algún tipo de documentación especial ante la Agencia Tributaria?”.

Es cierto que el proceso es complejo.

No es sencillo para ninguno de los dos perfiles aprovecharse de estos incentivos, ya que es necesario:

  • Conocer la normativa al detalle.
  • Establecer contacto con promotores/inversores.
  • Realizar muchos trámites.

De ahí el nacimiento de Proincentiva.

Nuestra empresa es especialista en este tipo de deducciones fiscales (la mayoría de asesorías ni conoce este tipo de incentivos fiscales tan específicos).

Y es que:

  • Dominamos todas las opciones para sacar el máximo provecho económico de estas deducciones, tanto si eres promotor como si eres empresa/autónomo.
  • Tenemos una cartera de clientes de ambos perfiles para que tú no te tengas que complicar buscando proyectos culturales o inversores según sea tu caso.
  • Tramitamos todo el proceso y nos encargamos de todo el papeleo desde el principio hasta el final. 
  • Te asesoraremos acerca de cómo declarar esta inversión (no tienes que cambiar de gestoría, ni preocuparte de nada; nosotros nos pondremos en contacto con tu asesor si fuese necesario).

Lo único que tienes que hacer es ponerte en contacto con nosotros entrando aquí y contarnos tu situación.

A partir de ahí nosotros nos encargamos del resto.